Las últimas elecciones autonómicas funcionaron como unas elecciones generales, con la crisis económica como tema dominante de la campaña, hasta dejar fuera de foco otros temas relacionados con la cohesión social y territorial, que son el núcleo de competencias de las CCAA.
Esta es una de las conclusiones de la encuesta postelectoral realizada por el CIS durante el mes de junio y recientemente publicada. http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=11104
La situación nacional influyó en mayor o menor medida en el voto del 55% de los electores de Castilla y León. El 20,8% de los encuestados votaron teniendo en cuenta exclusivamente la situación de España.
Y en este escenario, el nivel de aprobación de la Junta de Castilla y León es ligeramente negativo, mientras que el del Gobierno de España era de desaprobación absoluta: La diferencia entre opiniones positivas y negativas del gobierno autonómico tiene un saldo negativo de 8 puntos, mientras el juicio sobre la actuación del gobierno nacional arroja un saldo negativo ¡de 66 puntos!
Este sigue siendo, por tanto, trabajo pendiente para la precampaña y la campaña de las generales que estamos afrontando.
En el gráfico siguiente vemos cómo evolucionan los problemas que más preocupan a los españoles a lo largo de la legislatura. El panorama está absolutamente dominado por el paro y los problemas económicos. En la primavera de 2010 surgió la desafección política –los políticos y los partidos como problema-, que se ha convertido en el tercer problema desde entonces.
En estas claves se ha perfilado el marco del programa electoral: Respuestas para el paro, hoja de ruta para la salida de la crisis, capacidad de influencia en los foros internacionales donde ya se ha visto que se toman las decisiones económicas que nos afectan. Lo demás está en la credibilidad y solvencia de los candidat@s.
Lamentablemente la percepción de la incapacidad de los partidos para gestionar la crisis se ha convertido en un ingrediente más de la propia crisis. En último término, el 15-M es, sobre todo, un síntoma de esta combinación de riesgo en la que convergen crisis económica y desafección política.
La campaña es una oportunidad para la política. También un riesgo si no acabamos de entender que TODOS tenemos que competir en ser útiles para resolver los problemas, no en crearlos o exagerarlos. Pasó para TODOS el tiempo de los rendimientos de la crispación y la polarización política.
Agradezco los comentarios y apoyo de JJ González y F Buoza, amigos y colegas, para valorar la encuesta del CIS.


