lunes, 8 de diciembre de 2014

AGENDA POLÍTICA: PARO Y CORRUPCIÓN

La ciudadanía está harta. Harta de la corrupción y el fraude. ¡Por fin! Está harta en su casa, pero parece más harta que nunca de la corrupción.

De octubre a noviembre la preocupación por la corrupción y el fraude, como uno de los principales problemas que existen actualmente en España ha subido más de 20 puntos. ¡Un incremento inédito! En octubre  el 42,3 % de los encuestados  pensaba que este era uno de nuestros tres principales problemas. En noviembre era ya el 63,8 %. Desde noviembre de 2013 este es ya el segundo problema más sentido por la ciudadanía, por delante de los de índole económica, excluyendo el paro.


   Fuente: CIS. Barómetros Indicadores. Percepción de los principales problemas de España

Corrupción y fraude emergen como problema en la sensibilidad de la ciudadanía española en la última etapa del Gobierno de Felipe González, coincidiendo con un periodo de escándalos asociados a la crisis socialista. Son casos de alcance nacional, en un momento de elevada tasa de paro y desencuentro del gobierno con los sindicatos. Llega a ser percibido por el 33,5 % de  la muestra. Treinta puntos menos que en el momento actual. Puede que entonces la corrupción nunca llegara a ocupar el centro de la agenda política ciudadana, pero desplazó la pugna política del terreno ideológico en que se había desenvuelto exclusivamente hasta ese momento, y contribuyó a la derrota del PSOE en el marco de una polarización mediática en la que un conjunto de medios se concertaron en la política del escándalo. (1)

Durante el periodo de bonanza económica, a pesar de los numerosos casos de corrupción en los ámbitos local y regional, este problema desaparece de la cabeza de los españoles.

Vuelve a surgir tímidamente entre las preocupaciones de la ciudadanía coincidiendo con el caso Gürtel, en 2009 y se dispara en 2013 con el caso Bárcenas, que se acumula a otros de alcance regional y nacional, alcanzando el 44,5 %. Toca su techo actual con la llamada Operación Púnica. Coincide, como en 1994-1995, con una elevada tasa de paro, una gran sensibilidad ciudadana respecto a este problema y reiteradas advertencias internas y externas de los riesgos de las políticas de recortes del PP para la cohesión social, como consecuencia de la pobreza y la desigualdad crecientes. (Por todos Cáritas, UNICEF y OCDE)

Sin duda hoy se acumulan crisis sistémicas de mayor alcance, el horizonte utópico de la ciudadanía está cerrado y la corrupción se sitúa en centro de la agenda pública, desplazando la motivación del voto desde el eje ideológico a un eje crítico que diferencia más entre los de arriba y los de abajo que entre la derecha y la izquierda.

                Fuentes: CIS. Barómetros. Indicadores. Percepción de los principales problemas de España
                              INE. EPA del trimestre correspondiente.

A la vista de este cuadro, podemos plantear algunas HIPÓTESIS:

1.- Los casos de corrupción de carácter local, tienen una repercusión limitada en la opinión pública nacional.

2.- Puede haber más tolerancia con la corrupción, en momentos de bonanza económica y, acaso, de mejor reparto de la riqueza.

3.- La acumulación de casos de corrupción en la agenda judicial, de los que no se salva ninguna institución, asociada a la precariedad ciudadana derivada del paro y los recortes sociales –y del agotamiento de la solidaridad familiar y social-  han llevado a su punto histórico más alto la intolerancia con la corrupción.

4.- La corrupción puede dominar  y filtrar la percepción ciudadana respecto al conjunto de la política, los partidos, los políticos y sus mensajes y ofertas. Su credibilidad será la que tengan respecto a este problema. Tienen ventaja los recién llegados –los partidos, pero también los líderes que acaban de ser elegidos- que, en distinta medida, contribuirán a encerrar el discurso político en este ámbito en el que encuentran ventajas y facilidad para el impacto.

5.- Igual que la intolerancia contra la corrupción en el 94-95 contribuyó al fin de un ciclo político de gobierno socialista, la sensibilidad actual respecto a este problema, que duplica la de aquella época, en un entorno más complejo y sin salidas al alcance de una cuarta parte de la población, está avanzando otro cambio de ciclo político acaso más profundo.


Esta situación se produce en un ESCENARIO POLÍTICO con los siguientes rasgos más sobresalientes para interpretar los tiempos que vienen:

1.-La opinión pública está en  estado líquido, con una muy ágil capacidad de reacción frente a la actualidad política.

2.-Debilitamiento del “centro político” marcado por el retroceso del apoyo generalizado al Estado de Bienestar más allá de las opciones ideológicas.

3.-Un presidente del Gobierno hundido por el propio peso de su trayectoria política, empeñado en el discurso de la recuperación, que indigna aún más a quiénes más sufren la pobreza y la desigualdad; que inspira poca o ninguna confianza  al 86,6 % de los españoles (CIS Barómetro Octubre 2014)

4.-Los sindicatos en sus sedes esperando a ver si pasa también lo suyo o haciéndose fotos con el presidente del Gobierno.

5.-Emergencia de un nuevo actor político –Podemos- que en julio es la segunda fuerza  en intención de voto directa en el barómetro del CIS con un 11,6 %  , pero en octubre es ya la primera con un 17,6 %. (La intención de voto directa es, en mi opinión, la única que hoy tiene algún valor)

6.- La izquierda política con más opciones electorales pero más fragmentada que nunca, que no acaba de saber si su primer objetivo es gobernar desplazando al PP o (re)establecer el sistema de hegemonías dentro de la propia izquierda.

7.- El nacionalismo amenazando como nunca la cohesión territorial, crecido por la confrontación con el inmovilismo del PP, que juega con fuego en este tema por los réditos electorales que tanto a él como a los nacionalismos les ha dado siempre la agenda territorial.

8.-Apertura de la pre-campaña electoral de municipales y autonómicas en las mayoría de las CCAA, después de las fiestas de navidad y año nuevo, en continuidad con la campaña de las generales.  En este año electoral los partidos se van a enfrentar a su capacidad para la acción política en un nuevo entorno de opinión pública más fluido, más reactivo y sensible que nunca. Los nuevos  por primera vez; los de siempre, como si lo fuera porque su reto es desaprender lo que saben de campañas, programas, liderazgo y discurso político.


sábado, 22 de noviembre de 2014

QUE ES Y PARA QUE SIRVE ORDENAR EL TERRITORIO

Ordenar el territorio es poner nuestros bienes a remediar nuestros males. Es dar valor a todos los activos y recursos de todo el territorio al servicio de un proyecto compartido de Comunidad.

En su extensa superficie, Castilla y León atesora valores naturales, culturales y territoriales estratégicos para su desarrollo en el siglo XXI.

Nuestro primer problema, como el de toda España, es la falta de empleo y de dinamismo económico que, entre nosotros, tienen un efecto particularmente devastador: la despoblación, el envejecimiento y el abandono del territorio que, deshabitado, pierde su valor y su utilidad pública.

Dice el INE que, si se mantienen las tendencias demográficas actuales, Castilla y León será la comunidad que pierda una mayor parte de su población de aquí a 2029: 223.998 habitantes. Cinco de nuestras nueve provincias cuentan con menos población.

Este es, por tanto, el objetivo de la ordenación del territorio en Castilla y León: activar todos los dinamismos económicos posibles en todas las provincias y comarcas de la Comunidad para crear empleo y recuperar población. ¡Y desmentir las proyecciones del INE!

El PP tiene una concepción del gobierno basada en el desarrollo sectorial, que funciona de arriba abajo mediante la negociación entre élites políticas, económicas y sindicales. En Castilla y León no ha funcionado, o al menos no lo suficiente como para garantizar a nuestros jóvenes el derecho a vivir y trabajar en su propia tierra. Deja tirados a muchos territorios, muchas familias y personas. Por eso nuestra insistencia en el modelo territorial.

El PSOE cree que Castilla y León no crecerá como necesitamos para evitar el éxodo juvenil hasta que no lo haga en todos sus territorios, que, por otro lado, tienen el derecho de poner lo mejor de sí mismos para contribuir al crecimiento de la Comunidad, al tiempo que mejoran sus oportunidades. Por eso apostamos por el desarrollo territorial equilibrado, que funciona de abajo arriba, en un modelo de concertación más simétrico y democrático, entre autoridades y actores locales y autonómicos.

El modelo de ordenación del territorio esbozado en Castilla y León debe permitir, en el ámbito de lo público, garantizar con equidad el acceso a las infraestructuras y servicios públicos tanto de titularidad autonómica como local en todas las comarcas y, en el ámbito privado, crear la suficiente seguridad jurídica como para facilitar la inversión, de acuerdo con la vocación territorial identificada como factor de competitividad en cada zona o área funcional.

Estamos acabando de definir el mapa de las áreas funcionales urbanas, los motores económicos de todo el territorio, incluso del medio rural al que todo le deben. Cada área funcional tiene que contar cuanto antes con su instrumento de ordenación propio, que concrete las garantías de las administraciones de acuerdo con sus competencias y defina un proyecto de éxito con futuro en cada una de ellas.

Pero esto ya no es suficiente. En el resto del territorio hay que definir áreas estratégicas para aplicar cuanto antes los instrumentos de convergencia y cohesión territorial previstos en el Estatuto de Autonomía.
El PSOE se compromete con un modelo territorial que blinde los servicios públicos contra nuevos recortes, ayude a crear empleo y atraer población. Un modelo territorial es una guía de gobierno transparente para la asignación de los recursos propios, y de los que seamos capaces de allegar de Europa. Y gobernar es poblar.

Publicado en El Norte de Castilla el 21-11-20114

UN FUTURO PARA CADA PUEBLO. UN PROYECTO PARA CADA COMARCA.

Un pueblo sin un proyecto de futuro compartido no es más que una comunidad de vecinos cuyas casas comparten servicios: Las calles, los caminos,  el alumbrado público, el agua, el saneamiento, la recogida de basuras, etc.

La política, en un sentido amplio de la palabra, es constructora de futuro o no es nada. La política local también. Tiene que ocuparse de la gestión de los servicios locales cada día, pero no puede abandonar la permanente puesta al día de un proyecto de éxito para cada pueblo, que permita activar toda la energía que desata la participación y la cooperación. Esa es la fuerza que permite superar todos los obstáculos, afrontar todas las adversidades y aprovechar todas las oportunidades para ganarle la partida al futuro.

Todos necesitamos saber dónde vamos, imaginar un destino deseable para caminar con ilusión y sin desfallecimientos. Los pueblos también. Y no lo tienen fácil.

Han sido víctimas del abandono de las instituciones. Por culpa de este abandono sufrieron también el de los vecinos. Los más jóvenes, sobre todo las mujeres. Unos por necesidad, otros por falta de oportunidades, por falta de futuro.

Los pueblos en Castilla y León son ya tan pequeños que no pueden –ni deben, creo yo- pensar en “salvarse” solos. El futuro de los pueblos está en su comarca. O nos salvamos juntos o aquí no se salva ni dios.

A finales del año pasado el Gobierno aprobó una ley que “corta las alas” a los ayuntamientos de los pueblos. No les deja ni administrar los servicios de comunidad de vecinos, sobre los que dispondrá la diputación provincial. Todavía no se han visto sus efectos. Están esperando a que pasen las próximas elecciones municipales.

La diputación es perezosa y vive en la ciudad. Si los pueblos han querido tener servicios han tenido que arreglarse solos o juntarse en mancomunidades para traer el agua, recoger la basura o poner en marcha ¡proyectos de desarrollo rural!

Esa ley no permite que los ayuntamientos presten cualquier servicio que el pueblo necesite y que no ofrezca otra administración. Eso significa impedirles que se hagan cargo del futuro de sus vecinos y del de sus pueblos.

Hay muchos recursos contra esta ley en el Tribunal Constitucional. Espero que se pongan en nuestro lugar y sepan que nos corre mucha prisa.

Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina. A los partidos hay que pedirles un proyecto de futuro para el medio rural, sólido y realista; sin mentiras. A los candidatos,  que sepan  que los pueblos también se mueren por falta de ganas de vivir, por falta de futuro. A los vecinos que no se queden en casa esperando que otros les saquen las castañas del fuego. Hacen falta todas las manos, las de la experiencia y las de la osadía.

Los ayuntamientos rurales que salgan de las próximas elecciones municipales tendrán que saber hacer alianzas entre sí para defender sus competencias: la capacidad de decidir desde el medio rural sobre su presente y su futuro. Uniendo fuerzas.

Nos importa mucho a todos. Cada pueblo es un sedimento de sabiduría, de cultura; un legado de supervivencia.  Los pueblos dan valor al territorio, lo mantienen como un activo estratégico en la economía del siglo XXI, en la gestión del agua, la producción de alimentos, la absorción de CO2 y la lucha contra el cambio climático. Nada menos.


Pero ya nadie se conforma con sobrevivir. Los pueblos tampoco. Quieren más futuro y seguir decidiendo por sí mismos.  Han demostrado que saben hacerlo juntos cuando hace falta. Ahora, si la pregunta es dónde está el futuro del medio rural, la comarca es la respuesta. Sin necesidad de montar nuevos chiringuitos institucionales, eso sí.

Publicado en la revista SEMENTERA. nº 312. octubre-2014

jueves, 2 de octubre de 2014

UNA PERSONA, UN VOTO EN EL PSOE DE CASTILLA Y LEÓN

¿Quién se atreve?

El PSOE es el partido más sólido y cohesionado del panorama político español. Probablemente ningún otro soportaría el proceso de elección directa de sus dirigentes por los afiliados sin partirse en pedazos.

La experiencia vivida en el ámbito federal y en las comunidades autónomas nos puede ayudar a mejorar el proceso, a normalizarlo y a reducir sus costes políticos, internos y externos, que sin duda los tiene.

Los costes son inmediatos, pero los beneficios son de medio y largo plazo. Y son para todos. Para el partido en términos de credibilidad,  afiliación, activismo de la militancia y de voto, y para la sociedad, de garantía de democratización de las instituciones y de la práctica política.

¿Un partido que no hace ningún esfuerzo de democratización interna puede tener alguna credibilidad cuando plantea la regeneración democrática de las instituciones? ¿Y aquellos otros que solo se atreven a amagar, qué legitimidad tienen en sus proposiciones de radicalismo democrático?

En estos procesos se irá disolviendo poco a poco el peso de la opinión de los dirigentes y cuadros intermedios, sin duda muy sólido todavía, e irá ganando autonomía el criterio de la afiliación y su interés por la rendición de cuentas, verdadero meollo de este procedimiento.

Luis Tudanca

En Castilla y León el desencuentro entre dos compañeros que tras el congreso de Sevilla se ofrecieron como virtual ticket electoral para la co-dirección del partido -y fueron mayoritariamente aceptados en ese papel- nos ha llevado a la polarización y a extremar nuestras diferencias internas en casi todas las provincias.

Cuando su asociación quebró no supieron irse y evitar males mayores. Nunca compartí este proyecto. Tampoco la forma en que saltó por los aires.

Siempre traté de ser exquisitamente leal no con las personas, pero sí con el secretario general y con el portavoz parlamentario. Salvo para formar parte de sus equipos, siempre me encontraron cuando creyeron necesitarme. ¡Uno siempre se alegra de que le necesiten!

Puedo acusarme de haber renunciado expresamente a criticar un proyecto político que siempre creí condenado al fracaso. Todo proyecto que recibe el apoyo para ponerse en marcha tiene derecho a su oportunidad. Yo formé parte muy activa de uno al que algunos nunca se la concedieron. Eso explica mi actitud, creo yo.

Ahora que se me ofrece elegir entre una parte del pasado y un futuro nuevo, yo elijo futuro. Para el PSOE y para Castilla y León.

Por eso apoyo a LUIS TUDANCA. Sin cálculos personales, solo pensando en el proyecto socialista para esta Comunidad, aunque comprendo los previsibles juicios de intenciones sobre mi elección. Todos tendemos a hacerlos de las de los demás.

Sí espero que mi generación política pueda tener en este proyecto el papel que le corresponde, porque sabremos renunciar al que le corresponde a otra nueva.

Constato en este proceso que en el juego colectivo de opciones y lealtades públicas encontradas tiene un peso fundamental la vida orgánica provincial, a pesar de tratarse de una elección autonómica. Una prueba más de cómo se ha debilitado el proyecto socialista para Castilla y León en estos años.

Entre provincias las afinidades personales y políticas son más complejas, están más sujetas a lealtades de doble obligación. De ahí, de la generosidad que cabe esperar de todo socialista y de reforzar el proyecto autonómico vendrá la cohesión del día después, que habrá que ganarse durante muchos días.

En esta competición entre compañeros, solo es menos que nadie el que pretenda ser más. Tengo que lamentar alguna mala cara y algún exceso en las redes sociales. Pero... ¡qué menos!


Toda opción es más que respetable. El trabajo que tenemos por 
delante es ciclópeo. Además de compañer@s tengo much@s y buen@s amig@s que han hecho apuesta pública por ambas partes. Es verdad que me gustaría que mi propia opción les convenciera a tod@s. Por eso les digo: Por lo que yo sé, por lo que yo creo, por lo que yo intuyo, por lo que yo siento, nuestra mejor opción es el futuro: LUIS TUDANCA

viernes, 27 de junio de 2014

PRIMARIAS ABIERTAS

La sociedad española rechaza la imagen que de sí misma proyecta la política y los políticos. Quiere mirarse en otro espejo, que le devuelva la seguridad en sí misma.

Exige calidad a las instituciones y a las personas que las encarnan. Está en su derecho.

Reconoce la incapacidad de los partidos y de los gobiernos para resolver problemas globales en el espacio raquítico del estado-nación y desconfía de las políticas que se comprometen en su nombre más allá de este ámbito, sea la UE, el G-20 o cualquier otra esfera internacional.

Siente que los partidos no representan a la ciudadanía. Que responden a los intereses de los poderosos y a los suyos propios, encubiertos en ceremonias de responsabilidad y razón de Estado. Ha descubierto que no han adaptado su papel constitucional de instrumento fundamental para la participación política a las exigencias de la sociedad-red castigada por la crisis.

Al PSOE su electorado no se lo perdona. O se convierte en otro actor político o corre el riesgo de ser arrollado por otros actores políticos.

La elección de los candidatos –de todos- mediante primarias abiertas es la expresión de un compromiso de cambio en la organización que nos lleve no a unas nuevas relaciones con la sociedad, sino a fundirnos con ella y con sus causas.

Significan devolver el poder de los aparatos a los militantes y a los votantes y mejorar la calidad de la representación política. Dan credibilidad al compromiso de cambio de cultura política que nos exige la ciudadanía: coherencia sin concesiones con los principios en la práctica política orgánica e institucional  y en la vida personal.

Nadie nos exige que seamos más de izquierdas. Quieren que seamos lo que somos en la sociedad abierta que nos toca vivir. Con seriedad y coherencia. Sin juegos de impacto ni malabarismos políticos.

El PSOE arrastra su agonía desde que renunció a las primarias a cambio del congreso de Sevilla en el que la vieja política logró perpetuar su divorcio con la sociedad.

Las primarias abiertas representan la reconstrucción de nuestra complicidad con la ciudadanía. La referencia de la nueva política. Pero solo son un punto de partida.


Publicado en www.primariasabiertas.com
http://primariasabiertas.com/articulos-francisco-ramos.html


sábado, 14 de junio de 2014

PSCyL-PSOE: MERECER EL FUTURO

El Partido Socialista de Castilla y León no son estos dirigentes. El PSCyL no está dividido entre partidarios de Oscar López y Julio Villarrubia. El PSCyL, sometido durante los últimos años a una polarización entre ambos notables está más harto que nadie de peleas de gallitos. El PSCyL no se merece el precipicio al que lo han empujado. Mucho menos lo merece la ciudadanía de esta Comunidad.

El PSOE de Castilla y León no es un partido de políticos profesionales. Cuenta sobre todo con profesionales que están dispuestos a entregar años de su vida a la política.

A los políticos profesionales el pánico a perder el empleo en las urnas les lleva a tomar decisiones que les hacen perder en mayor medida la confianza de la ciudadanía. Cavan así su propia tumba y arrastran a aquellos colectivos e intereses que dicen representar. Por eso la ciudadanía no quiere políticos sin otra experiencia profesional.

Pero. sobre todo. el PSOE sigue siendo un partido de militantes, a pesar de que muchos se han ido los últimos años, entre otras causas, por falta de liderazgo político, generosidad y sentido de los límites de algunos dirigentes.

En cada rincón de esta Comunidad se puede encontrar a alguien que levanta en nombre del PSOE una bandera de sereno equilibrio entre libertad e igualdad, de compromiso con los más débiles, con la causa de los trabajadores y las clases medias. Personas honestas y capaces cuando asumen responsabilidades de gestión de lo público, con pasión por la justicia, por la convivencia cívica y el encuentro con los que viven y piensan de forma diferente. Todos y todas con los mismos riesgos de cometer errores que cualquiera.

En su nombre y en el propio, pido un perdón que nos tenemos que merecer, lo sabemos.

El PSOE está lleno de personas responsables, que viven el ideario socialista, a las que ahora les toca demostrarlo y dar un paso al frente.

El nuevo PSCyL no puede permitirse más sucursalismos de Ferráz. Esta es su prueba de madurez. Tiene que decidir su futuro con plena autonomía, acompañado solo por la ciudadanía de Castilla y León. Con diligencia, pero sin prisas. En mi opinión lo primero son una primarias abiertas, porque lo primero es el compromiso con la ciudadanía y con el gobierno de Castilla y León. No es una cuestión de procedimiento, es que solos no vamos a ningún sitio. Ya hemos visto cómo se pueden ganar congresos perdiendo la confianza de la sociedad.

Elegido el liderazgo social –el candidato/a-, el orgánico –el secretario/a general- lo decidiría con responsabilidad toda la militancia evitando conflictos de intereses y bicefalias.

El perfil del nuevo líder es el de quién sabrá llegar cuando se le necesita y esté dispuesto/a a irse cuando sea una carga para el proyecto colectivo y, por tanto, para el interés general. Joven, porque necesita recorrido. Solvente y con capacidad de gestión acreditada. Humilde sin fingimientos. Optimista para luchar y alegre para conquistar. Tan próximo que comparta cada día las dificultades y la grandeza de vivir y trabajar en esta tierra. Una persona como cualquier otra de aquí. Con plena confianza en los recursos, los valores y las personas de Castilla y León. Con pasión y solidez intelectual para encarnar un proyecto de desarrollo, empleo y recuperación demográfica para toda la Comunidad.

No necesitamos que sea el o la mejor de entre nosotros (pánico me dan los mejores). Basta con que sepa unirnos sin excluir a nadie. Tiene que saber sacar lo mejor de cada cual, dentro y fuera del partido.

En el PSOE -también en el de Castilla y León- es el momento de la nueva política, de la ética democrática, del compromiso socialista, de la responsabilidad sin renunciar a las convicciones. Con limpieza, transparencia y generosidad. Nos debemos a la ciudadanía, además de a nuestra propia historia. No caben intereses personales frente al interés general.  No hay lugar para  estratagemas ni operaciones maquiavélicas o de fontanería partidaria. Quedan excluidos los protagonistas, muñidores y cómplices de esta crisis. El riesgo, cada vez más probable, es el abismo de la irrelevancia política.




martes, 3 de junio de 2014

PSOE: BARONÍAS versus CREDIBILIDAD SOCIAL


El PSOE nunca debió llegar a las elecciones europeas sin una referencia política clara, porque el liderazgo político no se puede parcelar por ámbitos territoriales o institucionales. La ciudadanía necesita al PSOE en su ciudad y su pueblo, en su comunidad, en España, en Europa y para entender y dar respuesta al mundo globalizado. El liderazgo y la confianza no se pueden fragmentar, porque son percibidos y otorgados por la ciudadanía de un solo golpe de vista o, si se quiere, de un solo pálpito del corazón.

El liderazgo sí se puede compartir y alimentar de la energía colectiva que lo sustenta. Es el liderazgo inclusivo, democrático y motivador frente al liderazgo autocrático de “los mejores”, que se agota en las capacidades del líder.

El de Rubalcaba en el PSOE nunca tuvo la confianza de la ciudadanía. Siempre despertó en las encuestas más rechazo que Rajoy y sus devastadoras políticas de recorte, desigualdad y pobreza. Aún así hasta las elecciones europeas mantuvo la amenaza de intentar perpetuarse.

Por eso el propio partido, los militantes y votantes interpretaron también las elecciones europeas como un refrendo al secretario general y a su eventual continuidad -y la de su entorno- al frente del partido. Los resultados les han echado aunque no se acaben de ir,  con esta dimisión diferida que muchos no entendemos.

Cada proceso electoral que ha afrontado la actual dirección del PSOE ha sido un desastre que, naturalmente, no puede imputarse a su exclusiva responsabilidad. Sí lo es que hayan sido refractarios a esos resultados, a la realidad social y a la del propio partido.

La sociedad española percibió el acceso de Rubalcaba y su entorno a la dirección del PSOE como un tejemaneje apresurado de las élites de siempre para perpetuarse en el poder, cuando lo que exigía de nosotros era la renovación necesaria para hacernos perdonar nuestros errores y la apertura a la dura realidad de la vida cotidiana de los trabajadores y las clases medias.

Ahora, en los debates de procedimiento la ciudadanía sigue viendo un juego de tronos ajeno a sus necesidades y aspiraciones. Pero el liderazgo del PSOE no se convalida en el partido, sino en la sociedad. Será un liderazgo social o no será.

La única opción del PSOE honesta consigo mismo y con lo que pretendemos representar es la de compartir con la ciudadanía la elección de su liderazgo y la convalidación de sus compromisos básicos con la sociedad española: defensa del Estado del Bienestar, erradicación de la pobreza y reducción de la desigualdad social. Política fiscal progresiva y lucha radical contra el fraude fiscal. Apoyo a la economía productiva y control de la economía financiera, trabajo digno y estímulo de la demanda. Refuerzo de la Europa social equilibrado con el fortalecimiento de la democracia local. Libertades públicas y derechos sociales universales. Política sin más razón de Estado que el bienestar de la ciudadanía y ética pública de la sobriedad y el interés general. Moderación en las formas, sin concesiones en las políticas socialdemócratas que la sociedad española espera y tiene el derecho a exigirnos.

No hay más hoja de ruta que la que hoy tiene credibilidad: Elecciones primarias abiertas para el liderazgo social y congreso lo más participativo posible para su convalidación interna, POR ESTE ORDEN, como punto de partida. A partir de aquí, aprender y emprender un cambio en profundidad en la cultura y la acción política. Ganaremos el congreso y las elecciones sólo si la ciudadanía nos acompaña. Y es posible que sólo dé credibilidad a este proceso, sea el que sea, si hay concurrencia de candidaturas y, al final, pierde un titular y gana un aspirante.

Ganar un congreso de socorros mutuos entre baronías solo serviría para volver a 2011 y reeditar el calvario electoral que ya hemos padecido cuando más nos necesitaba la ciudadanía. Sería un camino sin retorno.

Publicado en publico.es
2 de junio de 2014